• Karima Sauma

Mediación: Construyendo puentes dónde hay acantilados

Updated: Oct 15, 2020

En estos momentos, en que el mundo se complica cada día más, tenemos que mejorar nuestras habilidades blandas y recurrir a herramientas más creativas para solucionar la gran variedad de problemas que continúa surgiendo en todos los aspectos de nuestra vida: en las familias, en las empresas, en nuestras comunidades y en nuestra sociedad. La mediación, a través de la cual un tercero imparcial ayuda a las partes a construir un acuerdo por medio de la negociación, es el mecanismo ideal para enfrentar esta coyuntura.


La mediación presupone que las partes se sienten voluntariamente a conversar, y promueve una comunicación activa, que las ayuda a entenderse mejor y a resolver los conflictos de una manera que sea más satisfactoria para ambas. Pero es claro que, en el marco de un conflicto, esa predisposición de las partes a conversar no exista, o se vea seriamente afectada por la carga emocional que el conflicto les genera. La ira, la tristeza, la desconfianza, son elementos que separan a las partes en sus posiciones, de allí que la figura del mediador resulte una pieza esencial para el éxito de una negociación, siempre que exista al menos amplitud de las partes para dejarse guiar.


El mediador debe ser un comunicador, y para ello, cuenta con una formación integral que le permite construir puentes en donde sólo había acantilados. Una comunicación adecuada nos puede llevar muy lejos en la solución de un conflicto, y su ausencia, al contrario, entorpece nuestras relaciones comerciales y personales y nos puede llevar a desenlaces desastrosos.


El mejor ejemplo de los efectos perniciosos de la falta de comunicación son las protestas que vive hoy Costa Rica. La incapacidad del Ejecutivo y de los demás actores interesados de negociar y recurrir a un diálogo constructivo, nos ha llevado a este estado de anarquía y desconcierto catastrófico para el país.


Esta incertidumbre, además de la crisis económica y sanitaria que vivimos, ha afectado a prácticamente todos los sectores del país. Cuando llevamos este conflicto al contexto comercial, esto conlleva el incumplimiento de obligaciones, el rompimiento de relaciones comerciales, y la necesidad de buscar alternativas para abordar estas dificultades desde una perspectiva preventiva.


Una adecuada comunicación, asistida por un mediador experimentado, puede ayudar a las personas y empresas que necesitan readecuar contratos, negociar nuevas condiciones, o en general llegar a cualquier tipo de acuerdo con un socio comercial. Además, el acuerdo al que lleguen las partes es obligatorio, y tiene el mismo efecto que una sentencia de un juez, por lo que es una solución muy rápida y efectiva que pone fin al problema.


Las partes tienen dos opciones: construir ellas mismas un acuerdo, que quizá no contenga todo lo que esperaban, pero les da certeza de resolver el asunto de forma expedita y controlada. La otra opción es, ante su incapacidad de darse su propia solución, acudir a un tercero, árbitro o juez, que decida por ellos. Esta última opción suele demorar más tiempo, requiere más inversión e implica un considerable desgaste emocional, para llegar a una solución que quizá no sea para nada la que se esperaba. Es por eso que la mediación ofrece un mecanismo sencillo, eficiente y económico que se puede convertir en un gran aliado.







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